You are here: Home Artículos Juan Bautista Baigorria: Granadero de San Martin

Juan Bautista Baigorria: Granadero de San Martin

PDFImprimirE-mail

Disertacion del Prof Pablo Ossola en la Biblioteca Bernardino Rivadavia de Villa Mercedes
altDe acuerdo con lo expuesto por el escritor Felipe Vázquez en el libro “Memoria Descriptiva de la Provincia de San Luis” el Chorrillo, era un partido que abarcaba las localidades de El Volcán, Potrero de los Funes y lo que hoy es Juana Koslay. Pues bien, en algún lugar de El Chorrillo, nació Juan Bautista Baigorria. No se conoce el lugar exacto. No se poseen datos fehacientes sobre la niñez y la juventud de este personaje.

La única relación que podemos hacer es una escritura de Ana Baigorria, quien compró un rancho en la parte norte de la ciudad. El documento, la escritura, lleva el número 1 del año 1759, es decir, cinco años antes del nacimiento de Juan Bautista.

Si nos atenemos a lo aseverado por el escritor Plácido Grela, en la localidad de Mosmota, existía en ese lugar una antigua estancia que llamaban “de los Baigorria”. Grela es escritor y periodista rosarino, miembro de número de la sociedad de Historia de Rosario, de la SADE y la Comisión Municipal de Historia de San Lorenzo.

Precisamente fue este comunicador quien recibió el encargo del intendente de la localidad “Granadero Baigorria” cercana a la ciudad de Rosario, don Mansueto Locatelli, de organizar el homenaje al cumplirse los 200 años del nacimiento del General José de San Martín. El periodista Grela creyó conveniente recordar al granadero Juan Bautista Baigorria, quien acompañó al Padre de la Patria en las campañas militares por la independencia y la emancipación de la América del Sur.

El indio bautizado por el padre Cayetano de Quiroga, realizaba trabajos rurales en El Chorrillo. Era un jinete diestro, hábil y conocedor del caballo en todos los aspectos. Amansaba potros y domesticaba equinos a lo indio. Baigorria medía un metro ochenta y lucía un porte elegante. Es que los 80 kg de su físico estaban bien distribuidos. Las medidas antropomórficas nos dicen de su linaje rankel. Con seguridad pertenecía a la etnia rankelina, grupo humano caracterizado por sus costumbres ecuestres, lo cual convertían a Juan Bautista en un hombre de pocas palabras.

Conocía con certeza las huellas de los animales que poblaban el monte y podía olfatear en el aire la proximidad de una tormenta, de un viento huracanado o cualquier otro fenómeno atmosférico.

Juan Bautista cumplía con el laboreo de campo en el establecimiento del capitán de milicias don Tomás Varas, un rico hacendado que alguna vez estuvo al servicio de España.

Partieron entonces los 118 paisanos de la esquina que hoy es calle Ayacucho y calle San Martín, en la capital de San Luis. Se habían agrupado en el galpón de la casa de don Tomás Varas, durante siete días, esperando a los que debían llegar del interior de la provincia, especialmente de Renca, donde se encontraba el campo de mayor extensión del rico ganadero.

De ese lugar vino la mayor cantidad de voluntarios. Arribaron a Buenos Aires 111 paisanos, ya que desertaron 7. Arribaron el 14 de septiembre de 1812 y fueron recibidos por el capitán Bermúdez, de gran participación en la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo.

San Martín había pedido voluntarios que debían tener entre otras cosas, desprendimiento comprobado para con el prójimo, valentía y ser eximio jinete. Esto significa que el héroe puntano, Juan Bautista Baigorria, el indio nacido en El Chorrillo reunía sobradamente esas cualidades.

Durante una semana los hombres recibieron entrenamiento militar muy intensivo. Tanto que Juan Bautista Baigorria que estaba en el grupo de los 111 puntanos debió ser hospitalizado. No hemos logrado averiguar la dolencia que padecía el granadero. Lo único cierto es que el 24 de septiembre, ingresó al Hospital de la Residencia, administrado por la Orden de Belén (o de los Betlehemitas) y allí estuvo durante 54 días.

Suponemos que debió ser una dolencia importante ya que exigió casi dos meses de internación. En el mismo hospital fue atendido tiempo después el correntino Juan Bautista Cabral, quien junto con Baigorria serían los dos granaderos que le salvaron la vida al coronel José Francisco de San Martín.

Una cosa que llama la atención es el legajo del granadero Baigorria, ya que cuando se le da de alta, no figura de donde procede, ni aparece el nombre de su padre ni el de su madre. No se exhibe el día ni el año de su nacimiento. Es más, en el legajo no aparece que estuvo en acción en 1813. Pero eso es algo comprobado, especialmente por los testigos presenciales del Combate de San Lorenzo, como lo son el Dr. Julián Navarro, cura párroco del Convento de San Lorenzo y el comerciante John Parish Robertson que se encontraba de paso en su viaje a Paraguay y fue invitado por el Teniente coronel San Martín para que observara el combate.

Y es común a todos los historiadores que abordan el relato del combate de San Lorenzo, describir el momento en que el fuego de metralla del enemigo mata el caballo que montaba el coronel San Martín y cuando cae la noble bestia, aprieta la pierna izquierda del jefe del Regimiento de Granaderos, viéndose imposibilitado para defenderse.

Este es el momento en que un sargento español, de apellido Almada, advierte que el jefe del enemigo está en el suelo y enseguida se da cuenta que no puede oponer resistencia. El realista no va a perder esta oportunidad de convertirse en el español que causará la muerte del hombre que comanda el Regimiento de Granaderos. En medio del fragor del combate Almada se baja de su caballo y se le acerca al caído con la intención de clavar su bayoneta en el pecho del Teniente Coronel San Martín, que se debate en tierra bajo el peso de su caballo muerto.

José de San Martín observa al soldado español que se le viene encima, levantando la hoja de su bayoneta para bajarla de un solo golpe en el pecho ya que está imposibilitado de salir del aprieto. San Martín tuerce el cuerpo hacia la derecha y el bayonetazo le corta la cara. Esa es la herida en el rostro que llevará durante toda su vida y que los retratistas del Gran Capitán han pintado en cada cuadro en que lo han inmortalizado.

Almada se dispone a terminar con la vida del Teniente Coronel San Martín, aplicándole un bayonetazo final. En ese instante, nada ni nadie se interpone entre los dos. Un oscuro sargento de la fuerza realista está pronto a rematar al más grande héroe de la Patria que nacía. Bastará hundir la hoja de acero en el pecho del caído y se terminarán los sueños, se acabarán las ilusiones, se cortaran los planes del hombre que peleó en Bailén contra los moros, que armaría un ejército para cruzar los Andes y libertar a Chile, que se embarcaría con sus soldados desplazándose por el Pacífico y causaría estragos en el centro medular de la fuerza realista en el Perú.

El español levanta la bayoneta. Va a clavarla en el corazón del Santo de la Espada. Pero ese es el momento cuando surge de entre los entreverados hombres en combate, un centauro veloz como el rayo, el granadero puntano Juan Bautista Baigorria, un rankel que se da cuenta de lo que está sucediendo y sin pensarlo dos veces, sin titubear, le asesta un lanzazo al español Almada que suelta la bayoneta, que se retuerce mortalmente herido y rueda por el suelo ensangrentado.

Esta acción heroica permite entonces que un grupo de granaderos desmonte raudamente y cubran al jefe caído, para protegerlo parando con feroces estocadas a las bayonetas que intentan liquidarlo. El correntino Cabral pone pie en tierra y toma al Teniente Coronel por debajo de los brazos para sacarlo debajo del caballo. Lo saca del terrible aprieto y en esos momentos un balazo lo tumba impiadosa y letalmente.

Pero el jefe del Regimiento ya está de pie. Cabral siente que la vida lo abandona en el campo de batalla. Por eso su voz es un grito: ·”¡Muero contento, hemos batido al enemigo!” ¡Todo fue tan rápido! El combate no duró ni 20 minutos. Pero en él perdieron la vida tres granaderos de San Luis, cuyos restos descansan en el Monumento a las Chacras. Ahí están los nombres de esos centauros de Renca: Juanario Luna, Basilio Bustos y José Gregorio.

El historiador Urbano J. Núñez agrega a los 14 muertos en el combate, dos más que fallecieron a consecuencia de las heridas que recibieron en el mismo.

Ellos son: Capitán Justo Germán Bermúdez, nacido en Maldonado, Uruguay, murió el 14 de febrero en el convento San Carlos y el Teniente Manuel Jesús Díaz Vélez, nacido en Buenos Aires, ciudad donde murió en mayo de 1813.

No hay duda que Baigorria se hallaba muy cerca de su jefe, porque estaba en la primera fila de su escuadrón, como se deduce del hecho de estar armado con lanza. Es sabido que al principio, y debido a la escasez de sables, esa fila, la de choque, estaba armada de lanza y pistola, mientras las otras tenían carabinas y sable de 26 pulgadas. Además, Baigorria, por ser indio, manejaba la lanza con absoluta idoneidad.

Cabral fue ascendido y glorificado en el campo de batalla. Baigorria mientras tanto no recibió ascenso, ni premio, ni distinción alguna.

Resultaron infundadas, lamentablemente, tanto las afirmaciones de Juan W. Gez de que Baigorria era sargento en el encuentro de San Lorenzo, como las expresiones de Victoriano E. Montes, de que San Martín lo premió autorizándolo para que en adelante firmase “Baigorria y San Martín”. Puede leerse en Gez “Historia de San Luis” tomo I pág. 148. La aserción de Gez resulta menos explicable si se recuerda que Juan T. Zavala, en el prólogo de “La Tradición Puntana” ya había notado la injusticia cometida con Baigorria.

Aclaremos que Mitre, Carranza, Rojas, Otero, Descalzo y los autores que mejor han tratado este asunto no mencionan ascenso ni distinción alguna para Baigorria.

Enrique Udaondo, en la breve biografía que dedica a éste, habla de soldado puntano de granaderos. Alude a la aserción de Montes, pero sin apoyarla. Cabe observar a este respecto, que una distinción tan grande e inusitada como la de usar el apellido de San Martín, solo se concibe como complemento de un ascenso y éste no fue conferido a Baigorria.

Leemos también en el diccionario SAPIENS, enciclopedia ilustrada de la lengua castellana Editorial Sopena Argentina, pag. 361, Baigorria Juan Bautista “soldado” del Regimiento de Granaderos a Caballo etc. etc. (solamente soldado) en el Diccionario Enciclopédico Peuser 1962 dice: Baigorria Juan Bautista, granadero argentino nacido en San Luis, que pasó a la historia por haber salvado la vida del general San Martin en 1813 en la batalla de San Lorenzo, ultimando al realista Almada mientras el correntino Cabral libraba al libertador del caballo que lo había aprisionado.

El 26 de julio de 1949, en Campo de Mayo barrio de suboficiales “Juan Bautista Cabral” se inauguraron monolitos erigidos a la memoria de los cabos y sargentos que “lucharon por la independencia nacional”. En esa lista gloriosa no figura Baigorria.

La omisión es realmente injusta. Sin la acción valerosa de Baigorria no habría sido posible el sacrificio abnegado de Cabral.

¿Cómo fue el destino de Baigorria?

Fue diverso al destino de Cabral. Los dos prestaron a la Patria un servicio que merece el honor y la recordación de todos los argentinos.

Tanto Baigorria como Cabral, bien puede decirse, con absoluta justicia que salvaron la independencia de un mundo en José de San Martin según la expresión inspirada de un poeta.

Es tan soslayado nuestro héroe puntano que hasta se marginan datos sustanciales de su memoria. El legajo personal que se logra conseguir gracias a la generosidad del Ejército Argentino lleva el número 3685 y ahí consta que Baigorria llegó al Regimiento en 1812 y a los pocos días fue hospitalizado. En 1813, aparece como soldado del Regimiento de Granaderos a Caballo, 1er. Escuadrón 2da. Compañía. En febrero y marzo surge en Lules (Tucumán) como carabinero. En abril y mayo continúa en Tucumán como también en Junio y agosto. Luego aparece en Salta, durante octubre; en Jujuy en 1815. En enero y febrero en Humahuaca como carabinero. En mayo se asomará en el cuartel general de Potosí y en junio y agosto como Banguardis en Leñas.

No vamos a dejar que pase por alto la actuación de Baigorria en la batalla de Maipú, porque fue nombrado por el Teniente Coronel Mariano Escalada (cuñado de San Martin) para revistar en el Cuerpo de Cazadores a Caballo, un grupo de elite dentro de los mismos granaderos y por esa razón no aparece en su legajo, o mejor dicho, se pierde toda información de Baigorria, hasta que fortuitamente, inesperadamente, en esta investigación surge el nombre de Juan Bautista Baigorria como un granadero de la más pura y rancia elite militar de San Martín.

NUEVOS DATOS APORTADOS POR LOS DESCENDIENTES DE BAIGORRIA

Estos datos nos permiten llegar hasta 1816 o 1817. Sin embargo, en una investigación posterior, Mónica Guinard, escribiendo sus poesías con referencia al granadero, revela que en una emisora de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, hicieron un comentario sobre la vida del Granadero Baigorria.

Mónica Guinard vive en la ciudad de Laboulaye, provincia de Córdoba. Carlos Iasiglia de San Luis se puso en contacto con la radio en cuestión. Allí lo relacionaron con un escritor e investigador de Venado Tuerto: el señor Roberto Ledesma. El señor Ledesma fue quien llevó a cabo la entrevista a una bisnieta del granadero en 1972.

En ese año, este familiar directo del héroe puntano, contaba con 83 años y su nombre era María Julia Baigorria.

Quiso el destino que María Julia Baigorria dejara la zona de Chancani en la provincia de Córdoba, donde había vivido por muchos años con su familia, incluido el granadero Baigorria, su querido abuelo, tal como lo llamaba.

Gracias al relato de María Julia, cuyo padre era Santos Baigorria, se podía conocer que el granadero fue un hombre recto y respetuoso. Luego de regresar de las batallas se afincó en un paraje conocido como Bañado de Pajas en la provincia de Córdoba, donde compró una parcela de tierra.

Como sucede en la mayoría de los casos, estos lugares serranos, no resultan apto para labrantíos. Sin embargo, ahí levantó su rancho y como era un artesano con el cuero, se ganaba la vida vendiendo prendas y artículos trabajados con ese insumo.

El granadero tenía una carreta a la que cargaba con artesanías que habían salido de sus manos, y se desplazaba por caminos y senderos rumbo a San Juan, logrando vender todos sus artículos.

Entre otras cosas, contó María Julia que se rescatan los recuerdos del granadero Baigorria con referencia al jueves santo en Cancha Rayada. Decía que la derrota sufrida se debió a los festejos por el triunfo de Chacabuco, donde corrió abundancia de bebida.

A esto se le sumó el cansancio, lo cual permitió a los realistas que pudieran sorprender a las tropas de San Martín, durmiendo. Entonces ocasionaron gran cantidad de bajas entre los soldados patriotas.

De inmediato el Coronel San Martín se reorganizó en Santiago de Chile y al hacer su entrada en el territorio, el jefe realista, Marcó del Pont se dio a la fuga, despavorido y por eso San Martín, envió una patrulla para capturarlo.

En esa patrulla aparece como integrante de la misma, el granadero Baigorria. La persecución de Marcó del Pont termina exitosamente. El realista fue capturado y traído detenido para ser encerrado en una prisión de San Luis. Como así también es digno de hacer resaltar que Baigorria formaba parte de los 60 granaderos que sostuvieron al Padre de la Patria en el famoso cruce de los Andes. Esos granaderos levantaron en camilla al jefe y lo transportaban desde una roca a un peñasco, desde un sendero a un camino cruzando un abismo.

Ahí estuvo Baigorria. Ahí se movió el granadero de San Luis, brindándose por entero, en cuerpo y alma para asistir a San Martín.

Yo me pregunto: ¿Cómo hemos pasado por alto, en nuestra historia, a este héroe de la talla de un gigante? ¿Cuál es la razón por la que omitimos su recuerdo y por qué no le hemos brindado nuestro respeto, nuestro cariño, y nuestro agradecimiento?

Cuando el granadero volvió de los campos en que peleaba a chuzazo limpio con los realistas, contaba doña María Julia Baigorria, lo hizo con sus manos, con su cara manchada por la pólvora y todas las noches pedía perdón a Dios por los muertos que tuvo que cargarse en las batallas y todo en nombre de la Patria.

“Pido perdón al Tata de los Cielos por la sangre derramada” decía el heroico granadero y hay que ver como se emocionaba su bisnieta al compartir estas frases que vaya a saber cuántas veces le repitió el anciano servidor de San Martín.

No sabemos donde está enterrado su cuerpo.

Es una tarea que a los historiadores nos queda por realizar.

San Luis está rescatando a sus héroes. Lo hizo con Lafinur. Lo hizo Santos Ortiz. Ya vendrá el momento de traer los restos de Baigorria a la provincia.

Sabemos que murió de casi 96 años y que tuvo muchos descendientes y todos ellos longevos. Su nieta Gerónima vivió 104 años, su bisnieto Saverio murió a los 98 años.

En la actualidad se pudo contactar a Ema Baigorria, nieta de la bisnieta María Julia, quien ha facilitado fotos familiares y también información de referencia para encontrar la tumba del granadero.

De aquí en más, queremos que cuando llegue el 17 de agosto, en momentos en que se recuerde el paso a la inmortalidad del más grande héroe de la Nación Argentina, el General José Francisco de San Martín, se recuerde también al “ángel” que le salvó la vida, a Juan Bautista Baigorria, un valiente granadero de sangre rankulche nacido en la puntanidad.


                                                                                                                   Agradecemos al Prof Pablo Ossola por su aporte
alt



Tiempo en Villa Mercedes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

joomlatemp